LENTE AMBIENTAL PERÚ
A lo largo de los años, Lima ha sufrido por una serie de cambios para formar la ciudad que vemos hoy en día. Lo que muchos no se dan cuenta es la hecatombe actual: la degradación ambiental producto de la acción humana, el crecimiento de una urbe limeña descontrolada e informal, la contaminación del aire que causa el parque automotor actual y el susurro nostálgico de los ríos que abrazan Lima, pero ahora sin vida silvestre y no apto para el ingreso humano.
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En esta muestra, 10 fotografías comparativas serán expuestas por primera vez de diversas zonas que conforman la Lima Metropolitana del ayer y del hoy. Agradecemos la inspiración y la consciencia ambiental que ha podido difundirnos nuestro noble profesor, Ramiro Escobar. Del mismo modo, agradecemos a Augusto Ortiz de Zevallos, arquitecto, investigador, conocedor de la historia limeña y urbanista experto, quien nos asesoró durante esta travesía. Esperamos esta muestra permita abrir caminos de reflexión sobre cómo estamos interactuando con nuestro medio hoy y cómo poder resignificar nuestras acciones cotidianas y urbanísticas, poniendo al centro de nuestras decisiones el equilibrio ambiental.
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Solange Crousillat, Gina Hurtado, Javier Collantes y Martín Márquez.
Avenida Alfonso Ugarte
En el gobierno de Nicolás de Piérola (1895-1899) se demuele la muralla que cercaba Lima, lo que propicia que se abra la ciudad. Las plazas Bolognesi y 2 de Mayo tienen inspiración de los bulevares franceses, en los que convergen grandes avenidas arborizadas. En el caso de la fotografía, la avenida Alfonso Ugarte, que fue inaugurada el 18 de febrero de 1928 durante el gobierno de Leguía, se extiende por donde antes era la muralla de Lima y fue considerada una de las avenidas más hermosas de su época. Su inauguración dio como aliciente a la construcción de las viviendas más exclusivas de ese entonces.

Hoy, debido la amplitud de la calle, la avenida ha sido tomada por el tráfico vehicular, siendo escenario de tránsito no solo del transporte público urbano, sino del transporte interprovincial. Esto ha hecho que los espacios sociales antes presentes en la plaza Bolognesi se pierdan, pues anteriormente había varios restaurantes y cafés a sus alrededores; entre ellos, la famosa heladería Parisi. Con ello se perdió la arborización de la zona, para priorizar el transporte vehicular. El proceso urbanístico desbordado, el incremento del parque automotor, pero sobre todo los vehículos antiguos que recorren las calles del país -13.6 años en promedio según la Asociación Automotriz del Perú (APP, 2021)- genera un 70% de contaminación del aire, según el Comité de Gestión de la iniciativa de Aire Limpio (2021). El resto sería ocasionado por la actividad comercial, ciudadanos y algunas industrias. El problema de la contaminación del aire es sumamente grave, ya que se estima que 7 millones de personas alrededor del mundo mueren por esta causa al año, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La contaminación generada por el parque automotor se da por la quema de combustible, debido a liberación partículas muy pequeñas que ingresan al sistema respiratorio y, en menor medida, al torrente sanguíneo.
Parque de la Exposición
El Parque de la Exposición en sus inicios estaba a las afueras de la ciudad antes amurallada. Fue concebido como un espacio de recreo para una ciudad de alrededor de 250 mil habitantes - fuentes indican que para 1920 había 223,807 habitantes, ahora somos más de 10 millones-. En esa época primaba el pensamiento enciclopedista, de catalogarlo todo. Así surgen los zoológicos, como el que estaba en dicho parque. En él se exponían distintas aves. El experto Augusto Ortiz de Zevallos menciona que, dado el tamaño de las aves de la primera foto, es poco probable que sean aves migratorias, sino que eran parte de la exposición.

Lamentablemente, para finales del siglo, la laguna estaba seca y el parque en abandono. Durante el gobierno del alcalde Andrade, se hizo una recuperación de la laguna con algunos patos de cabeza verde (Anas platyrhynchos). Sin embargo, es un proyecto al que no se le dio continuidad, y actualmente el agua se observa sucia, y la poca vida que hay no está en las mejores condiciones. En la foto actual se observa además restos de folletos o flyers arrojados por el ser humano en las aguas, así como botellas de plástico tiradas. Los pocos patos que quedan conviven con estos residuos, así como con el agua poco salubre.
Campo de Marte
Hasta el año 1940 existió, para algunas personas de ahora, una poco conocida laguna ubicada en pleno corazón del Centro de Lima, lugar de distracción de aquella época. Ésta se situó en lo que ahora es el Campo de Marte, ubicado en el distrito de Jesús María. Según el historiador Marco Antonio Capristán Núñez, su nacimiento habría sido posible gracias al Huatica, uno de los ríos más importantes de la capital que pasaba por Barrios Altos, Mesa Redonda y La Victoria. En ese sentido, también precisó que la corriente llegaba al Campo de Marte, zona agrícola en ese entonces, a través de algunos ramales de agua. Este espacio fue también el antiguo hipódromo de Santa Beatriz. Los hipódromos necesitaban cerca de una milla para las carreras, la parte final era por la actual avenida de la Peruanidad.
La primera foto fue tomada durante la inauguración del monumento de Jorge Chávez Dartnell, pionero de la aviación nacional en 1937. La laguna, según Capristán, era parte del proyecto para que embellezca este monumento.

Allá por el año 1941, en el contexto del conflicto armado con Ecuador, se construye el actual parque Campo de Marte, en honor al dios romano de la guerra. En medio de dicho parque, que conmemora a los héroes caídos del conflicto, se hace alusión también a las comunidades andinas y amazónicas.
Hoy este lugar marca el inicio de la avenida Salaverry, que sigue el trazado de antiguos acueductos, siendo esa la razón de su trazado no lineal. El antiguo Campo de Marte como zona agrícola junto con la laguna ya no existen más, dando paso al aún Campo de Marte, un parque que la Municipalidad de Jesús María cuida pese a la reducción histórica de arborización. A su alrededor se dio paso al desmedido crecimiento urbano, la pavimentación de Lima y el alto flujo vehicular.
Pasaje los Pinos
Hasta la década de 1930, el pasaje Los Pinos era un sendero peatonal, por el cual recorría un canal de agua proveniente del río Surco, que regaba de manera natural los frondosos árboles de pino que adornaban la zona, sin posibilidad para el paso de algún vehículo hacia la avenida Benavides, ya que los árboles se encontraban inclusive a mitad de la calle.
A la derecha se dilucida la famosa casa de la familia Benavides. Según el experto Augusto Ortiz de Zevallos, en su interior albergaba un pequeño zoológico privado, nuevamente producto del enciclopedismo de la época. La familia Benavides además tenía una visión conservacionista, al punto que uno de sus miembros, Felipe Benavides, ayuda en las gestiones para la apertura del Parque de la Leyendas, añade el experto Ortiz de Zevallos.
En el antiguo Pasaje los Pinos, se observan distintos tipos de árboles: tanto los característicos pinos que hacen honor a su nombre, como algunos ficus que cortan el libre flujo; lo cual obligaba a rodear el árbol para llegar al parque.

Sin embargo, hoy es apenas un vago y nostálgico recuerdo para los antiguos limeños el frondoso paso peatonal de dicho pasaje. En el diseño actual, por hacer la calle recta, se cortan los árboles, dando paso al pasaje los Pinos de hoy, casi sin ningún árbol de pino. Cabe recordar que estos árboles para el año 1930 tendrían ya un promedio de 40 años de vida (Rodríguez, 2013). Actualmente, la mencionada calle cuenta con una pista recta que une las avenidas Schell y Benavides, y es acceso a una zona comercial de alto atractivo turístico nacional e internacional. ¿Qué pensaría el turista de hoy sobre esta emblemática calle?
Nota: En otras calles, como la avenida Conquistadores, se colocaron árboles a propósito en mitad de la calle para recapturar esa acción de rodear un árbol antes de llegar a su destino.
Av. Arequipa
Antes, la avenida Leguía fue inaugurada en 1921 por el presidente Augusto B. Leguía, para el centenario de la independencia de la república. En su diseño se ven claras influencias del movimiento urbanístico “Garden City”. Este modelo propone una integración de lo urbano con zonas vegetales para una vida saludable, que a su vez triunfó en Gran Bretaña y Estados Unidos. Sin embargo, la arborización de la avenida ha sido difícil de defender.

Muchas de las grandes calles limeñas fueron diseñadas con alamedas. Con el paso del tiempo, estas lamentablemente se fueron perdiendo, como los casos de la Av. Brasil, la Av. Alfonso Ugarte, la Av. Venezuela, y las avenidas del Callao.
La avenida Arequipa conecta el centro de Lima con el parque de Miraflores. En el recorrido de sus 50 cuadras están varias embajadas, colegios históricos, sedes de televisión y centros comerciales. En la última década, distintas gestiones municipales han logrado mantener los árboles de la avenida, además de aprovechar sus espacios tanto para la vida local, como para el transporte alternativo. Y aunque todo pareciera positivo, la avenida Arequipa en hora punta sufre especialmente de contaminación sonora por las bocinas de los autos y transporte público. Recordemos que el 80% del ruido ambiental de la ciudad de Lima procede del parque automotor (Municipalidad distrital de Lince, 2022).
Río Rímac - Crecimiento Urbano
Uniendo Barrios Altos con la plaza de Acho, en 1919 se inauguró el puente Balta, también conocido como 'Puente de Fierro'. Este debe su nombre al ex-mandatario José Balta, quien impulsó su construcción, la cual tomó 4 décadas. Cruzando el río Rímac, este puente diseñado al estilo francés fue traído por partes y ensamblado en sitio, convirtiéndose en un lugar de mucha tradición e historia para la capital limeña.

El crecimiento urbano, no solo ha traído desarrollo para muchas ciudades, sino a que su paso, también acabó con cientos de antiguos espacios de esparcimiento y recreación de las familias que vivían cerca de zonas como esta, a la altura del puente Balta.
Hasta 1935, las áreas agrícolas aprovechadas para el cultivo que rodeaban el río Rímac, en lo que hoy es Lima Metropolitana y el Callao, ascendían a 15,500 hectáreas, mientras que ya para el año 2001 solo quedaban 1500 ha. (Oficina de Asesoría y Consultoría Ambiental - OACA, 2001. Recuperado de Perspectivas del Medio Ambiente Urbano: GEO Lima y Callao, publicado en 2005, pg. 120).
Según Sedapal (2019), el río Rímac tiene más de 900 puntos de contaminación generados por arrojo de basura, falta de tratamiento de agua servidas y relaves mineros. De estos, 175 son vertidos de aguas residuales. Así mismo, 2.7 metros cúbicos de desagüe se vierten cada segundo a sus aguas.
Río Rímac - Pérdida de la biodiversidad
En 2014, el ex-viceministro de Energía, Pedro Gamio, afirmó que el 85% de la biodiversidad del río Rímac ha muerto y lo poco que queda está a punto de extinguirse. Ese mismo año, la Autoridad Nacional del Agua (ANA), declaraba al río Rímac como el más contaminado de América Latina. Un lugar que décadas atrás era un espacio para la investigación y conservación de especies naturales y ecosistemas hoy ya no existe.
El río Rímac solía ser el hábitat natural de decenas de especies acuáticas, tales como los camarones desde épocas virreinales. En cuanto a peces, la especie más popular era el pejerrey. Así también se tiene registro de nutrias (Art. "En busca de la nutria de mar de Lima (2012), recuperado de estudio realizado sobre la fauna limeña de 1930, menciona que las nutrias ingresaban a agua dulce por el río Rímac), renacuajos y pelícanos (Art. "El río que se quedó sin vida" - Hanguk Yun, 2015), que llegaban hasta las orillas del río hablador para alimentarse.

Hoy en día, la degradación de los caudales en muchas partes del río, no solo han provocado que se convierta en una zona seca, sino que es el nuevo hogar de otras especies, como gallinazos y ratas debido a la acumulación de basura.
La flora también se ha visto afectada en este ecosistema. Mientras que durante la década de los años 30 se levantaban árboles de lúcuma, pacae y huarangos en sus riberas, hoy todo se reduce a maleza en casi toda su extensión.
Río Rímac - Caudal
Una zona no solo para apreciar la naturaleza, sino también para disfrutar de ella solía ser el río Rímac, en cuyas aguas las familias y; sobre todo, las niñas y los niños podían sumergirse y jugar de manera segura bajo la supervisión de sus padres.

Pero hoy en día esto es imposible, ya que el agua se ha convertido en un líquido mortal, por su alta concentración de elementos contaminantes. En relación a los inorgánicos, debido a los relaves que bajan de las minas, destacan el plomo, hierro, aluminio, entre otros; mientras que, de orgánicos, se tiene al carbón orgánico total, producido por la descomposición de basura, animales y plantas.
Del mismo modo, para el 2006, el caudal que se acumula anualmente en las reservas de la ciudad sólo asciende a aproximadamente unos 630 millones de metros cúbicos; es decir, unos 20 metros cúbicos por segundo (Plan de Recuperación Ecológico y Ambiental de la Cuenca del Río Rímac, 2006).
Antiguo Limatambo y áreas de esparcimiento
En la colonia, la hacienda Limatambo tenía rasgos propios, como haber sido uno de los centros religiosos prehispánicos más importantes en el Valle de Lima, después del adoratorio de Pachacamac. La hacienda para los años 1500 ya tenía un potencial ganado en el campo agrícola. Pero a finales del siglo XIX, la familia Brescia adquiere la hacienda Limatambo, tomando el control de estos terrenos. Un descendiente de este tronco familiar, Pedro Brescia decide iniciar durante la década de los 60 el proceso de urbanización de la hacienda. Sin embargo, cuando el trazado de la ciudad se ve determinado por el auto, entonces se ve afectada no solo la vida de las personas, sino del medio ambiente.

Actualmente, la altura del recordado edificio Limatambo se encuentra en el cruce de la Av. Paseo de la República y la Av. Javier Prado. Hoy este edificio, las haciendas y zonas aledañas solo quedan como un vago recuerdo. Las tierras fértiles han sido tapadas por kilómetros de asfalto, una vía rápida - la Vía Expresa - o como coloquialmente se llama el “Zanjón”-, un zanjón que esconde bajo el concreto una historia posiblemente más noble con nuestro medio, y sobre él ahora transita una flota de millares de carros diariamente hacia sus destinos. Por otro lado, por las noches se observa la contaminación lumínica de esta parte de la ciudad, teniendo un panel luminoso cada cuadra y media (SPDA, 2021).
Diversos estudios científicos basados en la evaluación de imágenes satelitales, señalan que cada año la Tierra es un 2% más brillante y muestran que más del 80% de sus habitantes viven en espacios contaminados por la luz artificial. Este tipo de contaminación altera el cielo nocturno y su visibilidad, los ecosistemas y la biodiversidad (SPDA, 2021).
Río Chillón
Después del Rímac, el Chillón es el río más importante de Lima. Cada año, más de 205 millones de metros cúbicos de sus aguas son utilizadas para la agricultura, las industrias y el consumo diario, según datos del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet). Parece irreal que tan importante recurso hídrico sea actualmente un riesgo para el medio ambiente y el ser humano. A la izquierda, se observa una foto tomada el 14 de febrero de 1979. Se puede apreciar a un grupo de personas bañándose en lo que parece ser la desembocadura. El río Chillón desemboca en la playa Márquez, en el límite entre el Callao y Ventanilla.

Ahora, el agua es una mezcla de residuos industriales, desagües y todo tipo de basura. Las aves buscan entre los desechos comida para sobrevivir. Parecen haberse acostumbrado al río contaminado. Análisis realizados en el 2020 por El Comercio y la Universidad Peruana Cayetano Heredia han arrojado que los niveles de coliformes totales, un grupo de bacteria en la desembocadura del río Chillón, superan 12 veces los límites máximos permisibles para aguas recreacionales. En otras palabras, las personas no deberían tener ningún tipo de contacto con el río. Desagües que son vertidos directamente al río, la falta de cultura ambiental, el arrojo indiscriminado de basura y una nula o deficiente gestión de desechos han provocado este terrible panorama.